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domingo, octubre 07, 2012

Habla Moto China


La compañía japonesa Honda recientemente lanzó su campaña publicitaria en prensa, radio y televisión donde hacía referencia a la calidad de sus motos con relación  a sus competidores.

La campaña que tuvo mucha acogida por contar con Juan Pablo Sicco más conocido como “El HinchaPelotas” que salía como motociclista y hacía una comparación jocosa y burlona con otro motociclista que tenía dañada su moto, el “Hincha” decía textualmente “Honda, es Honda, que no te digan Moto China”. También participó en la campaña la ex Miss Ecuador Claudia Schiess (es la chica de la foto).

La campaña fue muy efectiva  y recordó a muchos ese “mito” muy antiguo que relaciona a los productos de mala calidad con el “MADE IN CHINA”.

Sin embargo lo que los ejecutivos de Honda no pensaban es que la campaña iba a lastimar la susceptibilidad del embajador chino en Ecuador que  pidió una rectificación y una disculpa inmediata pues consideró que la campaña era muy agresiva e injusta con la industria de su país, y estaba en lo correcto. 

El resultado fue una carta publicada por los representantes de Honda donde pedían las disculpas del caso y obviamente la publicidad continúa pero ya no se menciona la frase “moto China”

Sin embargo el daño está hecho y de seguro muchas personas que deseen comprar una moto o un auto lo pensarán dos veces antes de comprar uno fabricado en China.

A nivel comunicativo la campaña fue buena pero cometió un error gravísimo, y ese es omitir que el mensaje era ofensivo. A pesar de que logró su objetivo de posicionar a la marca no es nada bueno tener que realizar unas disculpas públicas y reconocer un error.

En particular me deja la enseñanza de que se deben tener en cuenta hasta los más mínimos detalles, para no pasar un papelón público.

¿Te pareció buena la campaña de Honda?

Revisa el comercial de la polémica



domingo, mayo 20, 2012

Manejo de conflictos como competencia clave de los comunicadores organizacionales


El conflicto es un fenómeno propio de los seres vivos, que está presente en todas las épocas y edades y que afecta de manera muy importante a la vida de las personas y al desarrollo de las organizaciones. Es un proceso que se inicia cuando una de las partes percibe que la otra ha afectado de manera negativa o está a punto de afectar de manera negativa sus intereses. De lo que pudiera deducirse que se convertirán en antagonistas aquellos individuos o grupos de individuos que de alguna manera perciban como amenaza la posición del otro con respecto a sus propias aspiraciones, intereses y metas.

Para que exista un conflicto deben existir las condiciones que lo propicien como las variables atingentes a los estilos de comunicación y también al proceso y canales de comunicación existentes. Muchos de los conflictos interpersonales e intraorganizacionales pueden provenir de las fuentes de comunicación, por cuanto pueden surgir de problemas semánticos, malos entendidos y/o ruido en los canales de comunicación. Los problemas del proceso de comunicación derivados de estos factores retrasan la colaboración y estimula los malos entendidos.

El juego entre la acción y la reacción de las partes en conflicto producen consecuencias que pueden ser funcionales, en el sentido de que el conflicto produce una mejoría en el rendimiento del grupo, o disfuncionales si entorpecen el rendimiento del grupo.

Serán funcionales cuando el conflicto es constructivo, porque mejora la calidad de las decisiones, estimula la creatividad y la innovación, fomenta el interés y la creatividad de los miembros del grupo y, es un medio para ventilar problemas y liberar tensiones.


El manejo de conflictos consiste en el desarrollo de una conducta que se expresa en:

• La capacidad para escuchar activamente
• La capacidad de analizar problemas, identificar y separar los temas involucrados, y tomar una decisión o llegar a una resolución con respecto a los mismos.
• La capacidad de usar un lenguaje neutral hablando claramente, y, si se requieren opiniones escritas, hacerlo.
• La sensibilidad a los valores que las partes sienten profundamente, incluyendo temas relacionados con el grupo étnico, el género y las diferencias culturales.

Uno de los métodos para manejar un conflicto es la contemporización. Este es un método que no permite ganadores y perdedores, sino que lleva más bien a negociar soluciones mutuamente satisfactorias a través de la renuncia o concesión de parte de los intereses de cada una de las partes en conflicto. Aunque el propósito es ganar-ganar, es una técnica difícil, porque las partes en conflicto pocas veces quedan plenamente satisfechas y muchas veces el conflicto que generó la situación de contemporización tiende a repetirse. No obstante, es una de las estrategias de resolución más recomendable, ya que el líder ejercerá todas sus habilidades de comunicación asertiva, tomando parte activa en la búsqueda de la solución.

Se considera que el manejo de conflictos es otra de las competencias claves de la comunicación organizacional, pues no es posible imaginar una organización sin conflictos, ya que estos son inherentes a la existencia humana. En esta perspectiva, convertir los conflictos en oportunidades de mejoramiento de la comunicación es una habilidad que deberían poseer todos los líderes de la organización.

A modo de síntesis, las habilidades de ejercer un liderazgo que coadyuve al logro de los objetivos organizacionales en un clima de mejoramiento de la calidad del trabajo y sus condiciones; la capacidad de estimular el trabajo en equipo y, la habilidad para manejar asertivamente los conflictos que se generan en distintos niveles de la estructura de la organización y/o entre los actores que la integran, se consideran como el conjunto de Competencias Claves (CC) para lograr realmente una comunicación organizacional efectiva.

Un medio de identificación de estas competencias en los integrantes de la organización y de potenciarlas o desarrollarlas, es a través de la generación de espacios de comunicación experiencial al interior de la organización. La metodología incluiría la conformación de talleres realizados por un facilitador interno o externo a ella que, a través de la puesta en práctica de dinámicas de grupo e inventarios de descubrimiento de esas habilidades, contribuyan al autoconocimiento de los participantes y al aprendizaje del liderazgo, del trabajo en equipo y el manejo de conflictos. La inclusión sistemática de todos los miembros de la organización en este proceso de aprendizaje, la formación de monitores por unidades de trabajo, el monitoreo periódico del grado de posesión y puesta en práctica de dichas habilidades y su posterior diseminación en todos los ámbitos de la organización, serán los propulsores de la implementación de un estilo de comunicación organizacional expedito y, por ende, la base de un clima proclive a la expresión de la creatividad, a la innovación y al emprendimiento.